Separar el poder político del poder económico

Una de las principales premisas del actual gobierno federal en México es la separación del poder político del poder económico, la cual ha sido repetida como un mantra por el Presidente de la República desde que era candidato.

Para comprenderla nos detendremos a explicar brevemente qué es el neoliberalismo, ya que últimamente está en boga utilizar esta palabra, tanto por parte de detractores como de aduladores, sin que tengamos la certeza que se logre a comprender el alcance de su significado.

Se puede entender por neoliberalismo la teoría de economía según la cual los mercados son los elementos más apropiados para hacer eficientes los recursos, por lo que se intenta reducir la injerencia de otras fuerzas en la economía, principalmente la de los Estados, los cuales se considera, impiden que los mercados lleguen a los equilibrios.

David Harvey define al neoliberalismo como un proyecto político llevado a cabo por la clase capitalista corporativa que se sentía profundamente amenazada tanto política como económicamente hacia finales de la década de 1960 y en 1970, que quería desesperadamente poner freno al poder del trabajo. En muchos aspectos, se trataba de un proyecto contrarrevolucionario

El neoliberalismo en esencia socava el poder de los trabajadores, desregula la industria, la agricultura y la extracción de recursos, y suprime las trabas que pesan sobre los poderes financieros, tanto internamente como a escala mundial.

Si de manera resumida pudiéramos definir en tres puntos esenciales el impacto del neoliberalismo sería de la siguiente manera.

1.         Privatización de sectores estratégicos: tales como  la salud, la educación, las telecomunicaciones, el transporte y las energías.

2.        Desregularización del mercado: y con ello el aumento de la voracidad de la especulación financiera a todos los niveles.

3.        El poder político subordinado al poder económico privado: servilismo y entreguismo, institucionalización de la corrupción.

Es precisamente en este último punto donde debe hacerse énfasis, ya que en México en las últimas décadas se ha venido viviendo un proceso de degradación del Estado por las políticas neoliberales implementadas por los gobiernos en amasiato con la clase empresarial, y a pesar de las políticas sociales, los resultados en desigualdad, pobreza y corrupción son desastrosos.

El gobierno de la Cuarta Transformación (4T) heredó grandes retos en todos los rubros, fueron muchos años de desmantelamiento de las instituciones. Los sistemas de salud y educación vienen en decadencia, las condiciones de trabajadores, campesinos y pequeños productores en detrimento y la autoridad es inexistente en muchas zonas geográficas del país, donde la seguridad y justicia está a merced de los grupos criminales. No es un problema de hoy, ni de ayer, es la consecuencia de políticas que han resultado ineficientes para garantizar lo mínimo que el Estado está obligado a brindar a sus ciudadanos.

No obstante, ya hay muestras tempranas pero contundentes de que el camino que está tomando el gobierno de la 4T apunta hacia el fortalecimiento de una política industrial nacional, prueba de ello son los principales proyectos, todos relacionados con sectores estratégicos como las vías de transporte y comunicaciones (ferrocarriles, puertos, aeropuertos) y las energías renovables y no renovables.

Sumado a lo anterior, existe una profunda política social que busca sacar de la pobreza extrema a millones de mexicanos a través de programas sin intermediarios, y de la misma manera, una política fiscal progresiva que tiene como objetivo mejorar la capacidad contributiva de los particulares e incrementar la capacidad recaudatoria del Estado, que paguen más los que más tienen, muestra de ello ha sido el inédito cobro de miles de millones de pesos a grandes empresas nacionales y extranjeras y la persecución de diversos delitos en este rubro.

Un primer paso y de vital importancia, es comenzar a asimilar que la separación del poder político del poder económico es sana, necesaria y urgente. No hay nación exitosa que haya logrado brindar bienestar a grandes sectores de su población que no haya entendido esta premisa básica.

Sin embargo, son grandes los privilegios que al pasar de los años ha acumulado la oligarquía política y económica del país, y no estarán dispuestos a perderlos de la noche a la mañana. México vive una constante disputa de visiones políticas, es natural la lucha, pero ahora es tiempo de comenzar a construir el país desde los cimientos, y los cimientos se construyen desde abajo.

4 comentarios

  1. ¡Excelente articulo! Muy acorde a lo que estamos viviendo en México, que nadie habla y mucho menos lo explica con tanta claridad como tu. ¡Felicidades Miller!

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  2. Es una buena explicación, bastante comprensible de un tema más profundo que sin duda genera discordia entre los que fueron, son y serán; los poderes político y económico en un mundo actual, representarían un átomo, aparentemente indivisibles, hasta que los paradigmas caen.

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  3. Me ha encantado el artículo del Licenciado Jorge Miller, por su claridad es fácilmente comprensible para los que somos profanos en los temas económico-políticos. Mis felicitaciones al autor, quien es un joven brillante, que ha sobresalido en las distintas responsabilidades que se le han asignado en la función pública. Saludos!

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